viernes, 20 de noviembre de 2015

ENTUSIASMARSE CON LA ASOCIACIÓN DHO, por José Herrador Alonso


La mayor parte de este texto está extraído del libro “Inteligencia Espiritual” de F. Torralba. Dentro de lo que Torralba llama los poderes de la Inteligencia Espiritual, habla de uno de ellos que denomina “La llamada interior”. Para Torralba la llamada interior es la “vocatio” que puede emerger del interior de nuestra conciencia. Para otros es el sentido religioso de vocación.




 A mí me interesa que nos fijemos en la primera acepción. Las personas somos capaces de auscultar esta llamada. La felicidad tiene mucho que ver con la conexión adecuada con esta “vocatio” que hemos escuchado y seguido profesionalmente.




El artista que pinta por vocación no lo hace por coacciones externas o internas; tampoco para quedar bien con alguien, o para hacerse un nombre en la historia. Pinta porque su naturaleza se lo exige, porque no puede hacer otra cosa que pintar, porque mientras pinta su vida se hace una, porque mientras está concentrado en su composición, se entusiasma plenamente con lo que hace, experimenta que su vida tiene sentido. Lo mismo le ocurre al maestro que enseña movido por la voz interior, al filósofo que piensa o el escritor que escribe. O el consultor de DO que ayuda…



En la Wikipedia una de las acepciones de entusiasmo que para mí es más interesante es: Atención y esfuerzo que se dedica con empeño e interés al desarrollo de una actividad o trabajo. La palabra entusiasmo proviene del griego y significa tener un dios dentro de sí. La persona entusiasmada era aquella que tomada por uno de los dioses, era guiada por su fuerza y su sabiduría, y, por ese motivo, se pensaba que podría transformar la naturaleza y hacer que ocurrieran las cosas. 

El entusiasmo es considerada una de las emociones más positivas ya que no sólo se la relaciona con la sensación de placer o de estar a gusto, sino que también se vincula con la idea de sentirse incentivado, interesado, comprometido con algo para llevarlo a cabo de la mejor manera posible. El entusiasmo se siente entonces como algo interno que transmite fuerza a la persona para que pueda seguir adelante con sus actividades.

Podemos decir que en las sociedades actuales el entusiasmo es un bien preciado ya que la constante ansiedad o sensación de cansancio o malestar que las personas suelen sufrir por tener que llevar un estilo de vida agitado y apresurado impide que uno pueda sentirse entusiasmado tanto a nivel físico como también a nivel emocional. En este sentido, la idea de entusiasmo tiene que ver con salir de una rutina, hacer algo nuevo y variar para así descubrir o aprender nuevas cosas. Las jornadas rutinarias y cansadoras impiden entonces que alguien se sienta entusiasmado. 

Solo las personas entusiasmadas pueden resolver los problemas que se presentan. El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla. La persona entusiasta cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en sí mismo, en los demás, en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad. Está impulsada a actuar en el mundo, a transformarlo, movida por la fuerza y la certeza en sus acciones. El entusiasmo es lo que da una nueva visión de la vida.



Es distinto del optimismo. Muy frecuentemente se confunde lo uno con lo otro. Optimismo significa creer que algo favorable va a ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas, una postura amable ante los hechos que ocurren, mientras que el entusiasmo es acción y transformación, la reconciliación entre uno mismo y lo hecho.





Una de las explicaciones de la motivación aceptadas más amplia­mente es la teoría de las expectativas, de VictorVroom.Aunque tiene sus criticas, la mayor parte de la evidencia de la investigación (Universidad de Standford) apoya esta teoría. Los pigmaliones no solo son optimistas con sus hijos, discípulos o  colaboradores, sino que les energetizan y colocan en posición de que ellos consigan sus ilusiones y proyectos. Los pigmaliones son líderes en acción.

Solo hay una manera de ser entusiasta, actuando entusiásticamente. La persona que vive conforme a la llamada interior, vive intensamente su vida, cuenta cada segundo de su existencia, porque cada momento es una ocasión para llevar a cabo su vocación. Desconoce el aburrimiento, la apatía y la desidia.

La vocación es la raíz del entusiasmo, un apasionante viaje que no sabemos cómo ni cuándo concluye. No se consigue a bajo precio, está rellena de compromiso y lucha cotidiana. La felicidad, según Torralba, está estrechamente conectada con nuestra capacidad de entusiasmarnos con nuestra “vocatio”. El DO y su consultoría conllevan “vocatio”.



Nuestra asociación DHO necesita de personas entusiastas y no solo optimistas. Somos una organización aún joven, nacida con muchos proyectos e ilusiones que necesita de personas con vocación por la ayuda a los demás. En esa ayuda al desarrollo de los otros está nuestra maduración y crecimiento. Os invito a la reflexión ¿Somos optimistas o entusiastas? ¿En qué grado tenemos desarrollado ese poder espiritual que describe F. Torralba en su libro sobre La Inteligencia Espiritual? ¿Qué estamos dispuestos a hacer?

lunes, 19 de octubre de 2015

LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL: COMPETENCIA ESENCIAL DEL CONSULTOR DE DO, por José Herrador Alonso



Queremos convocaros próximamente para celebrar un encuentro que nos permita constituir una nueva comunidad de aprendizaje que trabaje y comparta todo lo que encontremos y produzcamos sobre este tipo de inteligencia que Gardner incluyó muy al final de su Teoría de las inteligencias múltiples. Cada vez estoy más convencido que es un tipo de capacidad que nos ayudará a potenciar mucho más nuestras intervenciones en consultoría de DO. Recientemente Eduardo Escobés me ha sugerido un libro que aún no tengo en mi poder, pero del que he leído varias recensiones y síntesis las cuales me sugieren mucho la necesidad de trabajar este tipo de inteligencia.
Estoy leyendo otra vez el libro Inteligencia Espiritual, de Francesc Torralba, director de la cátedra Ethos de la Universidad Raimon Llull. De él recojo muchas de las reflexiones que apunto en esta entrada,
Tres frases para ilustrar la reflexión sobre la “inteligencia espiritual”

"No seas una gallina. Sé un águila. Las gallinas sólo hacen ruido y se quejan,
las águilas se elevan por encima del grupo”.



Después de todo este tiempo, el Sol nunca le ha dicho a la Tierra:Estás en deuda conmigo". Pensad en lo que puede hacer un amor así...iluminar todo el mundo.

“La felicidad no es un destino es la actitud con la que se viaja por la vida”
Sobre inteligencia he encontrado muchas definiciones. Aquí recojo la definición que fue suscrita por cincuenta y dos investigadores en 1994:
Una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, implica la habilidad de razonar, planear, resolver problemas, pensar de manera abstracta, comprender ideas complejas, aprender rápidamente y aprender de la experiencia. No es un mero aprendizaje de los libros, ni una habilidad estrictamente académica, ni un talento para superar pruebas. Más bien, el concepto se refiere a la capacidad de comprender el propio entorno.
La inteligencia no sólo se reduce a lo académico sino que es una combinación de todas las inteligencias (9 inteligencias según Howard Gardner -La estructura de la mente-). Ser hábil en el deporte o en las relaciones humanas implica unas capacidades que, por desgracia, no están seriamente contempladas en los programas de formación académica.
Según Howard Gardner, creador de lateoría de las inteligencias múltiples, la inteligencia es la capacidad para resolver problemas o elaborar productos que puedan ser valorados en una determinada cultura. Propuso varios tipos de inteligencia, igual de importantes: Inteligencia lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista, existencial o filosófica (estas dos las incorporó posteriormente al primer listado de inteligencias.
"Que no existe un único tipo de inteligencia lo sabemos desde hace mucho. Sabemos que hay personas con una gran habilidad lógico-matemática y una reducida inteligencia lingüística, y otras con una inteligencia espacial muy desarrollada y una notable falta de habilidad emocional. ¿Y la inteligencia espiritual?Es la que nos permite transcender, crear y, en última instancia, ser felices de una manera profunda y duradera.
Solo lo  espiritual es libre en el ser humano frente a los otros porque no es biológico. La demostración de que el ser humano no es esclavo de sus instintos. Esta inteligencia es la que le permitió a Viktor Frankl sobrevivir en el campo de concentración de Auschwitz, tal como comenta en su libro “En busca del sentido”.
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Aunque Howard Gardner no la nombró en su teoría de las inteligencias múltiples, se refirió a la inteligencia espiritual como inteligencia existencial o transcendente. Gardner describe la capacidad central de la inteligencia espiritual como:
“La capacidad de situarse uno mismo en relación con las facetas más extremas del cosmos –lo infinito y lo infinitesimal- y la capacidad de situarse uno mismo en relación con determinadas características existenciales de la condición humana, como el significado de la vida y de la muerte, el destino final del mundo físico y el mundo psicológico, y ciertas experiencias como sentir un profundo amor o quedarse absorto ante una obra de arte”.

La inteligencia espiritual admite varias definiciones, todas ellas compatibles y complementarias entre sí, sin embargo la más básica se refiere a ella como: La capacidad de ser feliz a pesar de las circunstancias. Esta definición fue dada por  Ramón Gallegos en su libro Inteligencia Espiritual (2006), que es el primer libro escrito en español sobre el tema.

Según Torralba: “Nos referimos a una inteligencia que nos faculta para preguntar por el sentido de la existencia, para tomar distancia de la realidad, para elaborar proyectos de vida, para trascender la materialidad, para interpretar símbolos y comprender sabidurías de vida. El ser humano es capaz de un conjunto de actividades que no se explican sin referirse a este tipo de inteligencia. Es especialmente cultivada en los grandes maestros espirituales, en los filósofos y artistas, también en los creadores”.

Para  Zohar y Marshall “la Inteligencia Espiritual es la inteligencia primordial; es la inteligencia que nos permite afrontar y resolver problemas de significados y valores, ver nuestra vida en un contexto más amplio y significativo y al mismo tiempo determinar qué acción o camino es más valioso para nuestra vida. Consideran que la inteligencia espiritual está en todo nuestro ser, como una totalidad trabajando de manera armónica con la inteligencia racional y la inteligencia emocional”.
La Inteligencia Espiritual se distingue por las siguientes características que he entresacado de los diferentes autores citados:
       Capacidad de ser flexible
       Poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo
       Capacidad de afrontar y trascender el dolor y el sufrimiento
       La capacidad de ser inspirado por visiones y valores
       Reluctancia a causar daños innecesarios
       Tendencia a ver las relaciones entre las cosas (holismo)
       Marcada tendencia a preguntar ¿Por qué? o ¿Y si? y a pretender respuestas fundamentales
       Facilidad para estar contra las convenciones sociales
       Capacidad de trascendencia del mundo físico y cotidiano para tener una percepción más elevada de sí mismo y del mundo circundante (ver la realidad desde la visión del águila)
       Capacidad de significar la actividad y los acontecimientos con un sentido: Significa ver los acontecimientos con un propósito y con una perspectiva personal.
       Comportarse de un modo virtuoso, es decir, el comportamiento ético consciente en las tareas y responsabilidades de la vida.
       Capacidad de aprender a ser

Si potenciamos estas facultades creceremos en creatividad, consciencia crítica y autocrítica, más calidad relacional (mirar más profundo), seguridad personal, sentido de los límites, capacidad de dar y recibir feedback. Equilibrio interno emocional, definir la vida como proyecto desde una dimensión trinitaria del tiempo (pasado, presente y futuro), crecimiento en  resiliencia, etc.

Siguiendo a SimoneWeil, Torralba en su libro, recoge las necesidades de orden espiritual son: “ la necesidad de sentido, la de reconciliación con uno mismo y con la vida, la de reconocimiento de la propia identidad como persona, la de orden, la de verdad, la de libertad, la de arraigo, la de orar, la simbólico-ritual y la de soledad y silencio. Para el Dr. Torralba, la inteligencia espiritual responde a siete preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Qué será de mí? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Para qué todo? ¿Por qué todo? ¿Existe Dios?”
La atrofia de la inteligencia espiritual conlleva graves problemas. El fanatismo, la banalidad, el servilismo, el dogmatismo, el sectarismo y otros graves dramas que atañen al mundo actual son la clara consecuencia de un déficit de inteligencia espiritual. Una persona espiritualmente inteligente tiene capacidad para analizar con profundidad lo que ocurre en su vida y en la vida de los otros, tiene el poder para descubrir sus recursos más íntimos y desconoce el aburrimiento. Tiene un alto grado de libertad, pues sabe relativizar y tomar distancia de los estímulos externos.
La felicidad duradera, a diferencia del bienestar material, es un estado interior, y sólo podemos experimentarlo a través del cultivo de la inteligencia espiritual.



En nuestra función y aprendizaje de consultoría de organizaciones y personas necesitamos desarrollar especialmente las tres inteligencias primordiales (racional, emocional y espiritual), aunque crecer en todas siempre nos ayudará para el ejercicio de este papel complejo. En nuestro máster de Consultoría de Procesos de DO, buscamos la felicidad como actitud vital a integrar en nuestras vidas (ser versus tener  - Erich From-).  En todo caso sugerimos algunas orientaciones conductuales que pueden ayudar al desarrollo de esta inteligencia espiritual: Práctica asidua de la soledad, gusto por el silencio y la contemplación, ejercicio del debate y del filosofar, buscar lo espiritual en el arte, dialogar socráticamente, experimentar la fragilidad y el deleite musical, así como ejercitar la solidaridad, etc.
Un paradigma de esta actitud vital que sintetiza la inteligencia espiritual es el siguiente cuento que relato:
Un hombre de negocios norteamericano estaba en el embarcadero de un pueblecito costero de México cuando llegó una barca con un solo tripulante y varios ATUNES muy grandes.

El norteamericano felicitó al mexicano por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlo.

El mexicano replicó: Oh! Sólo un ratito.

Entonces el norteamericano le preguntó por qué no se había quedado más tiempo para coger más peces.

El mexicano dijo que ya tenía suficiente para las necesidades de su familia.

El norteamericano volvió a preguntar: ¿Y qué hace usted entonces con el resto de su tiempo?

- El mexicano contestó: - Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer, voy cada tarde al pueblo a tomar unas copas y a tocar la guitarra con los amigos. Tengo una vida plena y ocupada, señor.

- El norteamericano dijo con tono burlón: - Soy un graduado de Harvard y le podría echar una mano. Debería dedicar más tiempo a la pesca y con las ganancias comprarse una barca más grande. Con los beneficios que le reportaría una barca más grande, podría comprar varias barcas. Con el tiempo, podría hacerse con una flotilla de barcas de pesca. En vez de vender su captura a un intermediado, se la podría vender al mayorista; incluso podría llegar a tener su propia fábrica de conservas. Controlaría el producto, el proceso industrial y la comercialización. Tendría que irse de esta aldea y mudarse a Ciudad de México, luego a Los Ángeles y finalmente a Nueva York, donde dirigiría su propia empresa en expansión.

- Pero señor, ¿cuánto tiempo tardaría todo eso?

- De quince a veinte años.

- Y luego ¿qué?

- El norteamericano soltó una carcajada y dijo que eso era la mejor parte:

- Cuando llegue el momento oportuno, puede vender la empresa en bolsa y hacerse muy rico. Ganaría millones.

- ¿Millones, señor? Y luego ¿qué?

- Luego se podría retirar. Irse a un pequeño pueblo costero donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con sus nietos, hacer la siesta con su mujer e irse de paseo al pueblo por las tardes a tomar unas copas y tocar la guitarra con sus amigos.

- Bueno, pero eso es lo que hago ahora señor ¿Por qué tengo que esperar veinte años?

miércoles, 30 de septiembre de 2015

EN LA BÚSQUEDA DE LA INTERIORIDAD: LA INTELIGENCIA INTRAPERSONAL, por José Herrador.



La inteligencia es un fonema que tiene su origen más remoto en el latín inteligere, una palabra compuesta por otros dos vocablos: intus (“entre”) y legere (“escoger”). El término, por lo tanto, está relacionado con quien sabe escoger o seleccionar las mejores opciones para solucionar un problema.

¿Qué es la inteligencia según el psicólogo Howard Gardner?Para Howard Gardner la inteligencia es la capacidad desarrollable de aprender  y no sólo «la capacidad de resolver problemas y/o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas».
La inteligencia no sólo se reduce a lo académico sino que es una combinación de todas las inteligencias(Gardner habla en su teoría de ocho y posteriormente añadió la inteligencia existencial). Ser hábil en el deporte o en las relaciones humanas implica unas capacidades que, por desgracia, no están seriamente contempladas en los programas de formación académica, por ejemplo.



¿Por qué hoy formar y ayudar en la búsqueda de  la Interioridad? Si la pregunta la referimos a un “porqué” general diría que porque occidente se ha olvidado de la atención a lo interior lo cual nos ha llevado como sociedad, a un modelo de vida superficial, alejada en gran medida de la sabiduría profunda y de las claves de la verdadera humanidad. La actual crisis económica generalizada es la expresión  de los grandes fallos de fondo del sistema neoliberal que transforma a la persona y a las sociedades en “hormigueros hedonistas y materialistas del consumo despiadado”. Somos como hormiguitas obsesionadas por tener y tener cada día más y mejor, de lo que ya nos advirtió E. Fromm en su libro “Tener o Ser”.
 Ello nos lleva a vivir el trabajo casi exclusivamente como fuente de remuneración económica sin contemplar apenas su carácter de “dignificador” de la vida humana cuando ese trabajo se vive como aportación a la mejora personal y del conjunto de la sociedad. El neoliberalismo nos ha transformado en seres individualistas y volcados enormemente hacia lo exterior. El silencio, la calma y la serenidad no son precisamente los frutos de nuestro modo de vida y, sin embargo, son imprescindibles para la construcción del Ser.
Inteligencia Intrapersonal  corresponde a una de las inteligencias del modelo propuesto por Howard Gardner en la teoría de las inteligencias múltiples. La define como la capacidad para formarse un modelo ajustado, verídico de uno mismo y ser capaz de usarlo para desenvolverse en la vida, conocerse mediante un auto-análisis, tener imagen precisa, conciencia de los estados de ánimo interiores, emociones, necesidades, intenciones, motivaciones, deseos y capacidad  para la autodisciplina, auto comprensión y autoestima. Este tipo de inteligencia es funcional para cualquier área de nuestra vida, ya que nos ayuda poniendo nombre a nuestras emociones recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta. En este caso la inteligencia intrapersonal está asociada al acceso a la propia vida emocional. Por eso está muy relacionada con la inteligencia emocional formulada por Daniel Goleman.
Auto comprensión,  es la palabra clave cuando hablamos de inteligencia intrapersonal, aquella que se refiere a la facultad de la persona para conocerse a sí misma y dominar sus sentimientos y emociones en cualquier terreno de la vida diaria.
Las personas que poseen una inteligencia intrapersonal notable, poseen modelos viables y eficaces por sí mismos. Pero al ser esta forma de inteligencia la más privada de todas, requiere otras formas expresivas para que pueda ser observada en funcionamiento.


La inteligencia interpersonal permite comprender y trabajar con los demás, la intrapersonal permite comprenderse mejor y trabajar con uno mismo. En el sentido individual  es posible hallar una mezcla de componentes intrapersonales e interpersonales. El sentido de uno mismo es una de las más notables invenciones humanas: simboliza toda la información posible respecto a una persona y qué es. Se trata de una invención que todos los individuos construyen para sí mismos.
Las competencias implicadas son: capacidad para plantearse metas, evaluar habilidades y desventajas personales y controlar las emociones y el pensamiento propio.
Las habilidades relacionadas con dichas competencias son entre otras: meditar, exhibir disciplina personal, conservar la compostura e independencia personal y dar lo mejor de sí mismo. 
Algunas prácticas a título de ejemplo que estimulan y desarrollan la inteligencia intrapersonal podrían ser las siguientes: Elaboración de diarios o escritura de textos, ejercicios de meditación, establecimiento de objetivos personales a corto, mediano y largo plazo, actitud reflexiva permanente, capacidad autocrítica y autoevaluación. Como podéis observar muchas de estas prácticas están en la esencia y  en el ejercicio del rol de consultor de DO. Las organizaciones no son nada sin sus personas. También aquéllas tienen su propia interioridad.

martes, 1 de septiembre de 2015

LOS MOMENTOS CLAVE EN LA GESTIÓN DE PERSONAS, Por Eduardo Escobés Rodríguez.

Aquí una nueva aportación de Eduardo Escobés (coach, consultor y formador) en la revista "La Prensa Gráfica" donde colabora tratando temas de Desarrollo Organizacional.